Mi princesita se hace mayor...

Lilypie Third Birthday tickers

viernes, 19 de agosto de 2011

¿Nos ponemos al dia?



Despues de desaparecer de nuevo me doy cuenta de que han pasado tantas cosas que no os he contado... mi niña crece tan deprisa, no quiero perderme detalle, tampoco me gustaria echar la vista atras y darme cuenta de que no le di importancia a sus primeras palabras, su primer diente, su primer "corte de pelo" o cuando empezó a gatear... ¿como puede ser que todo pase tan deprisa?

Intentando seguir un orden cronologico, hace ya por lo menos 2 o 3 meses creo que le corte por primera vez el pelo, porque se lo corté yo, toda valiente ya que tenia unos mechones larguisimos! no quedó nada mal, pero lo increible es que ahora vuelve a tenerlo larguisimo, ¡hasta le tapa los ojos! y parece que fue ayer que cogia temblorosa las tijeras y le decia: "estate quieta o terminaré cortandote una oreja"...

Hara cosa de 1 0 2 meses que empezó a decir "mama", para mi alegria y cierta "envidia" de su papi, fué su primera palabra, aunque no sabia muy bien que queria decir, solo tenia claro que cuando lo decia, yo venia corriendo, asi que la usaba cuando queria comer, o se habia hecho caca, o se despertaba en la cuna, pero no necesariamente porque me viera, ya que también le decia mamá a papá... Creo que ahora si tiene mas claro que mamá soy yo, ademas de la que atiende sus necesidades cuando llora... Hace poco ha aprendido a decir "caca" pero no sabe lo que significa, asi que le dice caca a cualquier objeto que caiga en sus manos... es de lo mas graciosa, el esfuerzo que hace para pronunciar la palabra.

Creo que hace 1 mes y medio mas o menos, puede que un poco mas, que empezaron a salirle los dientes de abajo, ahora tiene los dos que se le ve un trocito y cuando rie ¡es graciosisima! Claro que a ella no le debe hacer tanta gracia lo que le duelen a la pobre, que va mordiendo todo lo que consigue alcanzar, a veces cuando le estoy dando la papilla muerde hasta la bandeja de la trona... Por suerte dimos con "Nani predental" que nos ha salvado mas de una noche, en la que no podia ni tomarse el biberón... Ahora va un poco mejor, por lo menos no llora asi que entiendo que le debe doler menos. Tiene mordedores de todas las formas, tamaños y colores pero le gusta mas morder las pinzas de plástico del Ikea...

También hara cosa de 1 mes que empezó a gatear... llevaba tiempo intentandolo, se sentaba, rodaba, se tumbaba y se volvia a sentar pero al ponerse a cuatro patas no conseguia avanzar. De pronto un dia consiguió coordinar manos y piernas y ¡avanzó! Ahora le encanta, cuando la dejamos en el suelo gatea, grita emocionada, se sienta, vuelve a gatear con emoción... ¡es una monada la verdad! Y como la cabeza le pesa mas que el cuerpo, a veces cuando levanta una mano se desequilibra hacia el otro lado y rueda, pero es "dura", se levanta de nuevo y sigue como si nada, es una todoterreno.

Hay mas cosas que os quiero relatar, como nuestra experiencia con la papilla de verduras, los "despertares nocturnos" (que son lo que principalmente me ha mantenido tan alejada del blog), que le gustan los "5 lobitos"... pero espero poder dedicar un post a cada tema, ¡a ver si no se me acumula de nuevo la faena!
Ah! y creo que pronto podre contaros que vamos a ser uno mas en la familia, vamos a comprar un perrito, para que se crie con ella, ya que esta demostrando una fascinación y amor por los animales y claro, el gato no está por la labor...

Saludos a tod@s!

viernes, 17 de junio de 2011

La papilla de frutas

 


 
Aunque hace ya un tiempo que la peque come esta papilla, por uno u otro motivo no os habia explicado como ha sido nuestra experiencia con ella...
Al cumplir los 6 meses, la pediatra decidió introducir esta nueva papilla, igual que hicimos con la de cereales, habria que darsela una vez al dia. Se puede encontrar preparada, o bien como la de cereales, en caja para hacerla en casa, o bien en potitos listos para tomar, pero tanto su pediatra como yo consideramos que la mejor opción era prepararsela nosotros con fruta natural, pero como yo no habia hecho nunca papilla de frutas, ella amablemente me indicó como prepararla:

- Empieza por darle solo zumo de naranja natural, para espesarlo puedes usar la papilla de cereales.
- En unos dias, puedes ir añadiendo frutas trituradas junto al zumo de naranja; primero pera, despues manzana y mas adelante introduce el platano.

Parecia todo muy sencillo, asi que con estas instrucciones claras, nos pusimos manos a la obra; preparamos zumo natural, aprovechamos para hacer para toda la familia, que siempre viene bien, le llené su platito de zumo y se lo espesé con la papilla de cereales. La peque estaba esperando en su trona, observando atentamente toda la operación y allá fuimos, la primera cucharada y... su reacción fue de lo mas lastimera: cara de sorpresa, seguida de un tremendo asco y una enorme arcada. Creo que nunca olvidaré la mirada que me echó en ese momento, como queriendo decir... "¿pero porque me das esto?"
Armada de paciencia le di varias cucharadas mas, que tuvieron el mismo resultado, bueno esta vez sin sorpresa, solo asco y arcadas, menos en la tercera chucarada, que la arcada dió paso a vomitar las otras dos.
Nuestra primera experiencia con la papilla de frutas, fracaso total.
Pero yo no me rindo, asi que inocentemente pense, eso es que el zumo de naranja solo debe ser muy acido, quizas si le pongo las frutas ira mejor... ja! Asi que prové con la pera y el zumo de naranja, con similares resultados y la peque lloriqueando nada mas ver venir la cuchara... despues con pera y manzana y finalmente con las 3 frutas, nada de nada, Gala decia que si tan buena era la fruta porque no me la comia yo mejor.
Entonces tuve una idea brillante, que fue mi salvación... me estaba tomando uno de esos batidos que llevan zumo de frutas y leche y vi la solución: ¿y si en lugar de darle la papilla con zumo de naranja lo hacia con leche? Como por aquel entonces yo andaba todo el dia con el sacaleches a cuesta, porque la peque no queria teta pero yo queria seguir dandole mi leche, la mezcle con esta, porque con la de preparado no lo veia la verdad. Y... funcionó! Al principio la nenita era un poco esceptica y las primeras cucharadas aun persistia algo de desagrado, pero se acabaron las arcadas y la negativa a tomar la papilla.
En la siguiente revisión que tuvimos con la pediatra le expliqué toda la peripecia, y aunque se sorprendió bastante del "invento" de la leche, dijo que si asi se la comia era una buena opción, y entonces se le ocurrió que también se la podia hacer con yogurt natural, el de "Mi primer Danone" que está hecho con leche de continuación.
Asi que ahora la hacemos asi, las frutas trituradas junto al yogurt; por ahora se la preparo con pera y manzana, el platano ha quedado relegado porque me parecia un poco fuerte. Hace unos dias provamos con pera y melocotón y le ha encantado! Es cuestión de ir encontrando los sabores que le gusten, después de todo, ¿los adultos también preferimos unas frutas a otras no?
Aqui nuestra experiencia con las frutas, ¿que tal las vuestras?

martes, 14 de junio de 2011

Mi segundo premio!!

De parte de Irene, del blog Mis tortuguitas, recojo este premio con muchisima ilusión:





Es el segundo premio que recibo en la blogosfera, y me encanta! el mensaje no podria ser mas dulce y bonito, de verdad que me alegra el corazón que alguien piense que hago el mundo mas bonito. Muchisimas gracias Irene ^^.
Como no hay ninguna condición para recogerlo, ni tampoco para entregarlo voy a seguir el ejemplo de Irene, y se lo entrego a 3 personas:

A El caminante del cielo, del blog Reflexiones de un papá. (tu haces mi mundo mas bonito! ^^)
A Belén, de Mamá sin complejos.
A María, de Mi pequeño koala.


Un abrazo a tod@s!


miércoles, 8 de junio de 2011

Spanish Revolution



 Querida Gala:

Quiero contarte lo que está sucediendo ahora mismo en nuestro pais: hay una revolución social, pacifica, no liderada por politicos, ni religiosos... es una revolución del pueblo. En las calles, en las plazas, con protestas, manifestaciones, acampadas, a través de internet... la gente alza su voz y sus manos y se une por una causa común: la indignación. Esta revolución tiene muchos nombres y "eslogans", Spanish Revolution, 15M, Democracia Real Ya, AcampadaBcn, Indignados, Toma la calle... pero una sola causa: decir a los gobernantes que ya basta, que hasta aqui hemos aguantado.
Podria contarte cuando y como comenzó... el 15 de Mayo de 2011, cuando los ciudadanos, hartos de verse abocados cada vez mas a una pobreza sin remedio, mientras sus gobernantes se enriquecen a su costa, robando y estafando, se lanzaron a las calles y se manifestaron en señal de protesta.Y mas tarde acamparon en las plazas y después el resto de Europa y del mundo se fue uniendo en señal de protesta y en solidaridad con España... Prece un sueño ¿verdad?, nuestra patria unida por una misma causa y el mundo entero solidarizandose con ella...
Quizás te pregutarás como pudo pasar, porque en un pais de la orgullosa y próspera Unión Europea se ha llegado a una situación limite como esta, a punto de convertirnos en un pais tercermundista, donde los ricos son cada vez mas ricos, los pobres mueren de hambre, la gente pierde sus hogares y los titulados se exilian del pais...
Pues precisamente por eso hija mia, porque nos creimos todo lo que nos contaron desde Europa, nos pensamos que podiamos ser europeos pero lo fuimos solo en la parte de subirnos los precios, cambiarnos la moneda y abrir las fronteras... pero no en bienestar social, ni en aumentar nuestros salarios para equipararlos con el resto...
Y porque fuimos arrogantes y egoistas y pensamos solo en ganar dinero y caimos en la trampa... de que los pisos siempre valen mas; llevados por esa idea, engañados por nuestros gobernantes y los banqueros, nos dedicamos a comprar viviendas no para vivir en ellas, sino para venderlas mas caras y ganar dinero con ello. Y cuando la gente no podia comprar ni un pequeño piso en el que vivir, seguimos comprando, porque todos necesitamos un techo que nos cobije, aunque no podamos pagarlo...
Puede que no entiendas nada de lo que te estoy contando, algun dia lo entenderas mi amor, no te preocupes, y si no es asi  yo te lo explicaré.
Ahora que la situación se ha hecho muy dificil para mucha gente, el pueblo se harta, se queja, se manifiesta, se levanta y se revoluciona... y tu mamá y tu papá con ellos, se unen a la causa, pero ya no por nosotros sino por ti mi amor, para que tu tengas un futuro porque si todo sigue igual no se que pasará.
Mi yayo, tu bisabuelo, luchó en una guerra para que tus abuelos, mis papás puedieran elegir libremente a los gobernantes del pais: a eso se le llama DEMOCRACIA. Cuando se tiene democracia mi niña, el pueblo puede elegir a los gobernantes y estos deben representarlo y velar por sus intereses, deben cuidar de sus ciudadanos y procurar su bienestar.
Nuestros gobernantes, a pesar de haber sido elegidos por el pueblo, no nos representan, no nos cuidan, no velan por nuestros intereses ni por nuestro bienestar: solo piensan en ganar dinero. Por eso mi amor, existe esta revolución, por todos los que no tienen, por todos los que no tendrán si la cosa no cambia. Por nuestro presente, por tu futuro.
Ojalá el dia que tu leas esto, pueda explicarte que hubo una revolución, cuando tu eras muy pequeña, y gracias a la fuerza del pueblo unido las cosas cambiaron. Ojalá pueda decirte que cambiamos el mundo para ti, y te lo dejamos mucho mejor de lo que es. Ojalá pueda decirte mi amor, que recuerdo el dia en que todo cambió, que puedo explicarte como comenzó, cuando y porque nuestra revolución y como el mundo entero unido venció.

Con todo mi amor, 

Mamá.

Spanish Revolution

martes, 10 de mayo de 2011

Y llegó la separación...



Hace mucho que no vengo por aqui, y cuando puedo regresar veo que algunas de vosotras me habeis extrañado; no os imaginais lo que me han llegado esas palabras, yo también os he echado de menos mis niñas, mas de lo que pensaba. Siento la ausencia y todo lo que me haya perdido, gracias por esperarme chicas!

En mi ultima publicación hablaba sobre la angustia que me hacia sentir la sola idea de separarme de mi pequeña, cosa que por suerte no habia tenido que hacer.... aun.

El motivo de mi larga ausencia es que mi marido enfermó, durante dias no supimos que tenia, solo sintomas de extraño cansancio y fiebre muy alta. Cuando el medico le visitó le derivó al hospital a hacerse unas pruebas, tras las cuales le diagnosticaron un principio de neumonia y le recetaron unos fuertes antibioticos. Tras unos dias con el tratamiento prescrito, la cosa no mejoraba, ante tal situación, llamada de nuevo al medico, visita al hospital, mas pruebas y un cambio de antibioticos. Otros dias mas y la cosa parecia ir incluso a peor, con fiebre rozando los 40ºC.
Tras casi 15 dias con fiebre, sin signos de mejora considerable y tras dos tipos de antibioticos distintos finalmente mi marido vuelve al hospital y deciden ingresarle, hacerle mas pruebas y controlarle mediante sueros para la deshidratación y paracetamol en vena para la fiebre.
Mi cansancio fisico y emocional ya era considerable en ese momento, tras encargarme por supuesto de cuidar a mi marido, a mi niña y llevar la casa como podia. Pero entonces entró un nuevo factor en escena: tener que separarme de mi hija, o para ser mas concretos, tener que escoger entre separarme de mi niña para estar con mi marido en el hospital o dejar solo a mi marido para estar con hija. La idea de dejar a cualquiera de los dos me rompia el corazón. Pero entonces entendi, que mi hija me necesita siempre, al menos por ahora, pero otra persona puede alimentarla, vestirla, bañarla.... pero mi marido me necesitaba en ese momento, mi compañia, mi apoyo y ninguna otra persona podia sustituirme en eso, porque era a mi a quien el queria a su lado. No se como explicarlo, pero algo dentro de mi me decia que no podia separarme de el. Entonces me di cuenta de que el era la unica persona por la que habria podido decantarme, a la que podria haber escogido frente a mi hija, aunque la decisión fue muy dura, porque mi amor por ambos es tan grande... Si no hubiera sido por esta circunstancia no se si realmente podria escoger entre ellos, no lo creo.
Aunque el momento de la separación era algo que debia llegar y para lo que sinceramente trataba de mentalizarme, pense que podria prepararme, decidir el dia, la hora, la cantidad de tiempo, la persona a la que se la dejaria...
Por suerte, dentro de lo malo, mi madre tenia un dia de fiesta y pudo quedarse con la peque, desde el mediodia para que yo me quedara en el hospital. Le deje leche, le expliqué como preparar biberones, papilla, el baño... y me fui con mi marido. Cuando me despedi de mi niña, que no podia entender nada, me fui con un nudo en el estomago y el corazón completamente dividido; por un lado deseaba llegar al lado de mi marido, que aun estaba en urgencias esperando habitación y por otro lado no queria separarme de mi niña, que no sabia cuando volveria a ver.
Finalmente los medicos decidieron que se quedara ingresado por lo menos una noche para tenerlo solo con sueros y paracetamol, ya que la fiebre seguia sin remitir. Entre las miles de pruebas que le hicieron, por fin acertaron con el problema: le habian diagnosticado mal, no era neumonia sino mononucleosis, que es un virus, no tiene tratamiento y los antibioticos no solo no habian curado nada sino que le habian debilitado mas.
Mi madre seguia con la pequeña, yo iba de la habitación al pasillo para llamarla a ver como estaba mi bebita, y una sensación de vacio llenaba mis entrañas segun pasaban las horas lejos de ella. Aunque me aliviaba estar con mi marido y que por lo menos le hubieran acertado al fin que tenia, no podia evitar pensar en mi niña, que veria que pasaba el tiempo, su mama no volvia y no entenderia nada.
En principio iba a volver a pasar la noche a casa, pero al final mi marido me pidio que me quedara con el alli; el problema era que mi madre al dia siguiente si trabajaba asi que no se podia quedar mas. De nuevo por suerte tuvimos ayuda, ya que mi suegra tenia unos dias libres esa semana, menos mal, si no no se que habria hecho. Se ofreció a quedarse ella por la noche con la pequeña, asi que me fui con ella para casa, para cenar algo y coger ropa para pasar la noche y de paso explicarle a mi suegra de nuevo todo: biberones, ropa, cuna...
Cuando mi niña me vió me miraba rarisima, no entendia porque iba corriendo de un lado a otro, hablando con mi suegra, explicandole cosas y a ella apenas la miraba. Casi me pongo a llorar alli mismo, pero no queria que me viera asi, intentaba serenarme por ella y por mi marido, si yo me derrumbaba todo iba a ser peor para todos.
Por suerte todo fue bien, yo volvi al hospital despues de dejar a la peque tranquila con mi suegra (porque primero le entro un berrinche por el cansancio y costo calmarla). Eso si lo tuve claro en todo momento, si mi niña no se quedaba bien yo no me iba, mis padres estaban esperando para llevarme y mi marido para que volviera, pero era como si el suelo me sujetara, hasta que ella no dejo de llorar yo no recupere el pulso normal ni volvi en mi.
Una vez todo organizado volvi al hospital, de nuevo con un nudo en el estomago, que mas bien no se habia ido... y a las 2 a.m mi suegra y yo nos enviabamos sms para ver como iba la noche...
Por la mañana se quedo con ella también, hasta el mediodia que el medico decidió darle el alta a mi marido y ya me quede con el hasta la tarde.
La primera vez que me separo de mi pequeña y no solo se me hizo eterno a mi... un dia entero! cuando volvimos a casa nos miraba extrañada, pero enseguida nos rio y parecia que todo volvia a la normalidad. Estuvo unos dias como mas "blandita" no queria separse de mi, queria mas brazos... pero creo que es bastate comprensible, yo no le puedo explicar que ha pasado, ni porque me he ido. Yo, que lo entiendo, que tomé una decisión pensando en el bien de todos, aun me estoy recuperando, sobretodo emocionalmente, ella que no puede ni preguntar que ha pasado, debe tener miedo de que me vuelva a ir...
Creo que el tiempo va calmando las aguas, mi marido va recuperandose poco a poco, ahora ya no tiene fiebre aunque sigue de baja. Yo sigo cuidando de todos y esta experiencia me ha hecho darme cuenta de lo fuertes que somos las madres, que ante la adversidad no nos hundimos sino que sacamos fuerzas de flaqueza y luchamos por los seres que amamos y la peque esta de lo mas contenta de tener a papi y a mami en casa todo el dia por ella.

viernes, 8 de abril de 2011

La angustia de la separación



En el blog de Maria, "Mi pequeño koala", se trata del tema de la angustia por la separación de la madre y el bebé, podeis leer su publicación AQUI.
Precisamente es un tema sobre el que venia reflexionando hace dias, pero por falta de tiempo entre otras cosas no habia podido escribir, asi que aprovecho su iniciativa para hacerlo.

Cuando se habla de la angustia por la separación, automaticamente pensamos en el niño: todos tenemos en mente imágenes de niños y bebés llorando en la puerta de las guarderia y colegios, y es bien conocida la situación de la mamá que tras el fin de la baja maternal o la excedencia, vuelve al trabajo mientras su bebé se queda llorando con la canguro porque no quiere que se vaya. Pero no es solo el niño quien sufre esa angustia, la mamá también la padece, aunque no lo demuestre llorando...
Desde que nació mi hija, no nos hemos separado para nada, tan solo algunas horas para dormir, pero estando siempre las dos en la misma casa, como mucho ella estaba en otra habitación con su papi mientras yo descansaba o me daba una ducha... Si hemos tenido que ir a algun sitio, hemos ido los 3, o se ha ido papá mientras nosotras 2 nos quedabamos en casa.
Familiares y amigos han venido a vernos a casa y hemos ido de visita a sus casas, pero siempre juntos. Mi madre se ha ofrecido en más de una ocasión a quedarse con la peque para lo que necesitemos, desde que nos pueda pasar cualquier cosa a simplemente que nos apetezca ir al cine, por ejemplo. El otro dia me trajo un descuento para ir al teatro, que si no he entendido mal es hasta mayo y te regalan la segunda entrada. A mi me gusta mucho tanto el cine como el teatro, y no he ido desde que nació mi pequeña, porque a ella aun no la puedo llevar. Lo primero que me vino a la mente fue: ¿como vamos a ir al teatro sin ella? y no se como explicarlo, pero la idea de separarnos hace que se me forme un nudo en el estómago.
Mi madre sabe mucho sobre bebés, no solo por habernos criado a mi hermana y a mi sino porque ha estudiado sobre el tema y ha trabajado muchos años cuidandolos, asi que sé que cuidaria bien a Gala, además la quiere con locura, después de mi y de papá seria la primera persona a la que se la dejaria. Pero hay "algo" dentro de mi, que me dice que no me separe de mi niña, es como una sensación de angustia, de nervios, de malestar...  Lo que me hace pensar, si me tengo que separar de ella porque no queda mas remedio (enfermedad, trabajo...) lo hare, pero ¿por "gusto"?, no lo tengo tan claro. Se supone que sales para divertirte, pasarlo bien... pero si te vas con un nudo en el estómago, con una sensación de angustia y ansiedad... ¿merece la pena?
 Mi niña está muy apegada a mi, soy su referencia para todo. Cuando estamos juntas está feliz, tranquila, segura... cuando interactuamos con otras personas siempre busca mi mirada, incluso antes de sonreirles, si yo sonrio y entiende que son "amigos" se relaja, aunque a veces extraña, pero mi presencia le resulta siempre tranquilizadora. Ultimamente parece que está en una fase en la que extraña a los que no son de casa, incluso se pone a llorar solo con ver a algunas personas, y lo unico que la consuela es que yo la coja en brazos. Esto me hace preguntarme, ¿si yo que soy adulta, que puedo entender las cosas, me siento tan mal al pensar en separarnos, como podria sentirse ella si de pronto ve que no estoy, que llora y no vengo, que me he ido de su lado de pronto, despues de 5 meses juntas y sin poder explicarselo, sin que pueda preguntar o razonar el porque? ¿Y si se pone a llorar, o extraña a las personas con las que la deje y yo no estoy para tranquilizarla? Me rompe el corazón imaginar a mi chiquitina, sintiendo mi ausencia y no sabiendo que hacer para remediar la situación.
No soy muy partidaria de las teorias sobre la crianza, creo que hay que confiar en el instinto que tenemos los padres, pero en esta ocasión, me siento identificada con  un artículo del Dr. Carlos González, que precisamente trata sobre el tema de la angustia de la separación y en el que explica precisamente, que a pesar de lo que pueda parecer la sufren tanto la madre como el bebé. Podeis leer el articulo entero AQUI. Yo os dejo una parte a continuación:

La relación entre madre e hijo es especial; y durante los primeros años la separación es dolorosa para ambos. Bueno, no sé si la separación deja alguna vez de ser dolorosa para la madre…
¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni mucho menos participando en una oscura conspiración para mantener a las mujeres en sus casas.
Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, la abuela, o hasta la monjita del orfanato. Pero en todo caso sólo es una, y casi siempre es la madre. Como “figura de  apego primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”.
A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio, compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos… Cuanto más sólida y segura es la relación con la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo largo de su vida.
Esta relación entre madre e hijo se mantiene por una serie de conductas de apego instintivas, tanto en una como en otro.
La conducta del recién nacido es completamente instintiva, aunque con el tiempo va aprendiendo a modificarla en el sentido que marcan las pautas sociales. La conducta de la madre es en gran parte aprendida; pero por debajo siguen estando unos sólidos instintos. No cuida usted a sus hijos porque se lo hayan explicado en el curso de preparación al parto, ni porque se lo inculcaran en el colegio, ni porque lo recomienden en revistas como ésta… hace millones de años, las mujeres (o lo que había antes) ya cuidaban a sus hijos, y la prueba es que todavía estamos aquí.
Ningún niño puede sobrevivir si alguien no le cuida, protege y alimenta durante largos años, con infinita dedicación e infinita paciencia.
Habitualmente, las creencias, costumbres y normas sociales van en el mismo sentido que el instinto, y no hacen más que matizarlo o encauzarlo. Pero cuando las normas nos obligan a vivir en contra de nuestros instintos surge un conflicto.
Si alguna vez, en el cuidado de su hijo, se ha sorprendido a sí misma pensando algo así como: “Se me parte el corazón, pero hay que hacerlo”, o “Pobrecito, qué pena da, pero es por su bien”, probablemente es que está usted luchando contra sus más íntimos deseos.
Los niños pequeños no pueden consolarse con ese tipo de razonamientos. Sencillamente, cuando su instinto va por un lado y el mundo por otro, se enfadan muchísimo.
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La reacción a la separación
Tanto la madre como el niño muestran, decíamos, una conducta de apego, una serie de actividades tendentes a mantener el contacto.
* La conducta de apego de la madre consiste en acercarse a su hijo, tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas…
* La conducta de apego del niño, al principio, consiste en llorar y protestar. Más adelante podrá gatear o caminar hacia su madre.
Funciona por el mismo mecanismo que la conducta alimentaria: cuando necesitamos comida tenemos una sensación desagradable, el hambre, que nos mueve a comer, y cuando comemos esa sensación desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando madre e hijo se separan se sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a encontrarse desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.
Cuando nuestras felices antepasadas sentían la necesidad de acercarse a su hijo, simplemente se acercaban. Probablemente sólo estaban separadas de sus hijos de forma ocasional y accidental. Aún hoy, una gran parte de las madres del mundo llevan a su hijo a la espalda durante todo el día, y luego duermen a su lado durante toda la noche.
Las madres occidentales, y no sólo cuando trabajan fuera de casa, tienen muchas más oportunidades para experimentar la ansiedad de la separación. En algunos ambientes, la madre que pasa mucho rato con su hijo es criticada; se insiste en que reserve tiempo para sí misma, para su marido, para actividades sociales (en las que, por supuesto, llevar a un bebé sería de muy mal gusto).
La ansiedad de la madre que debe separarse de su hijo durante unas horas, para ir al teatro o al restaurante, es un tema habitual de las telecomedias: los complejos preparativos, las inacabables instrucciones a la canguro, las llamadas telefónicas, el precipitado regreso…
La reacción del bebé, por su parte, no está en principio mediada por factores culturales. El recién nacido se comporta igual ahora que hace un millón de años. Pero los niños aprenden pronto, y adaptan su conducta a las respuestas del entorno. Por ejemplo, un bebé al que sistemáticamente se ignora, al que nadie coge en brazos cuando llora, acaba por no llorar. No es que se esté acostumbrando, ni que haya aprendido a entretenerse solo, ni que se le haya pasado el enfado; en realidad, se ha rendido, se ha dejado llevar por la desesperación.

La intensidad de la respuesta a la separación depende de muchos factores:
1- La edad del niño. Los menores de 3 años toleran mal las separaciones; los mayores de 5 años suelen tolerarlas bien.
2- La duración de la separación. Las separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver a la madre) pueden producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque era frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas), caracterizado por depresión y desapego afectivo.
Basta con una separación muy breve para desencadenar una conducta específica (“salgo un minuto de la habitación y se pone a llorar como si le estuvieran matando”).
El método habitual en psicología para valorar la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el llamado “test de la situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo en compañía de una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos, y vuelva a entrar.
* El niño con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la busca con la mirada, se dirige hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a ella, se tranquiliza rápidamente y sigue jugando.
* Los niños con un apego inseguro o ansioso se clasifican en dos grupos: elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no está, y la ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando vuelve se muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad).
Mucha gente confunde fatalmente los síntomas: llaman “caprichoso” o “enmadrado” al niño que tiene una relación normal con su madre, mientras que elogian al que muestra un apego ansioso elusivo: “se queda con cualquiera”, “no molesta”, “se entretiene solo”…
Una separación de sólo tres minutos ya tiene un efecto claro, y la respuesta depende de la relación previa con la madre; de si el niño está acostumbrado a que le atiendan y le hagan caso, o a que le ignoren, o a que le riñan.
Las separaciones más largas y repetidas producen una reacción más intensa. Incluso los niños con un apego seguro pueden mostrar conductas evitantes o ambivalentes cuando la madre vuelve del trabajo. Pueden ignorarla, negándole el saludo y la mirada; o bien colgarse de ella como una lapa y exigir constante atención, o incluso mostrarse agresivos.
Es muy probable que alternen las tres conductas en rápida sucesión. Es importante que los padres comprendan y reconozcan que estas conductas son normales. No hay que tomárselo como algo personal, su hijo no ha dejado de quererla ni nada por el estilo. No está enfadado contra usted; está enfadado por su ausencia. Enfadarse con él, devolver el desdén con desdén o la ira con ira, intentar técnicas educativas para modificar la conducta del niño, no es más que una pérdida de tiempo. Ya que puede estar pocas horas con él, al menos dedique esas horas a prestarle atención y cariño, a demostrarle que le sigue queriendo igual aunque él esté enfadado. Tómelo en brazos, cómaselo a besos, juege con él, recarguen baterías antes de la próxima separación.
3.- La frecuencia de las separaciones. Tras una primera experiencia, el niño parece desconfiado, exige atención constante, como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a ir, y puede reaccionar aún peor la próxima vez.
4.- La persona que sustituya a la madre. Si es alguien a quien el niño conoce bien, que le presta atención y le trata con cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar bastante bien unas horas de ausencia de la madre.
5.- La calidad de la relación previa con la madre. Entre los menores de tres años, los que tienen una mejor relación con la madre son los que más parecen sufrir con la separación; en el otro extremo, los niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando su madre se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”, o incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no puede estar peor; no pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le importa. Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él… si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.
Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo.
La conducta de apego (el llanto y las protestas del niño separado de su madre) tiene un valor adaptativo.
Es decir, a lo largo de millones de años, ha tenido un efecto, mantener juntos a la madre y a su hijo, efecto que ha favorecido la supervivencia de los niños y por tanto de los genes que regulan dicha conducta. Cuando la conducta de apego alcanza su efecto se refuerza; es decir, se repite con mayor intensidad y frecuencia. Cuando no produce efecto se debilita y puede llegar a extinguirse. El primer día que usted vaya a trabajar, será probablemente la separación más larga de su hijo desde que nació.
Hasta ahora, cuando él se encontraba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y le cogía en brazos; normalmente usted, a veces papá o abuela. Si el niño no se consolaba en pocos minutos con otra persona, usted siempre acaba por aparecer, tal vez tardaba media hora si había salido a comprar…
Pero hoy, haga lo que haga su hijo, usted no volverá en ocho o diez horas. En el mejor de los casos, si está con la abuela o con otra persona que le puede prestar atención exclusiva, esa persona vendrá a consolarle en pocos minutos. Si está en una guardería puede llorar durante mucho rato sin que nadie le coja en brazos; la cuidadora tiene ocho niños y sólo dos brazos.
Los primeros días puede que su hijo llore bastante. Pero su llanto no tiene la respuesta esperada; mamá no vuelve. El niño aprende que, en determinadas circunstancias, llorar no sirve de nada, y poco a poco deja de hacerlo. Pero eso no significa que la separación ya no le afecte; las separaciones repetidas, recuerde, producen una angustia cada vez mayor, que no se manifestará mientras la madre está ausente, sino precisamente cuando la madre vuelve. Entonces las protestas del niño sí que tienen (por fortuna) la respuesta esperada.
Dicho de otro modo: el niño puede estar bastante tranquilo en la guardería, o con la abuela. Puede estar incluso, si tiene suficiente edad, contento y activo, jugando y riendo. Pero cuando vuelve a ver a su madre rompe a llorar, se le echa encima, se pega a sus faldas, grita, le exige brazos, se enfada con ella, le pega, vuelve a llorar… Lo que se suele llamar “ponerse muy pesado”.
Como de costumbre, algunas personas lo entienden todo al revés. Si en la guardería estuvo jugando, es que no le pasa nada. Y si, no pasándole nada, luego se pone a llorar, es que tiene cuento o hace teatro. Y si hace teatro precisamente con su madre es porque ésta se deja tomar el pelo y no sabe imponer disciplina, y él pretende hacer que se sienta mal, castigarla por haberse ido.
¿Qué debería hacer entonces el pobre niño para demostrar que sí que le pasa algo, que no es comedia? ¿Pasarse seis, ocho o diez horas seguidas llorando en la guardería? Por favor, nadie puede hacer eso, por grande que sea su dolor.
Imagínese que acude al funeral de un buen amigo. Seguro que pasa un rato muy triste, y en algún momento busca el contacto de un amigo común, se abrazan y lloran. Pero al cabo de unas horas estará tomando un café, tal vez con ese mismo amigo común, y hablarán de cosas sin importancia, y sonreirá, y esa misma noche cenará y verá la tele, y al día siguiente irá a trabajar como si nada, y nadie en el trabajo sabrá que viene usted de un funeral, y alguien contará un chiste, y usted se reirá. ¿Significa eso que no le pasa nada, que su dolor no era sincero, que sólo hacía comedia?
Pero no hace falta recurrir a ejemplos tan extremos, pues también la madre sufre cuando se separa de su hijo pequeño. ¿Acaso no se le partió el corazón cuando lo dejó por la mañana? ¿No ha pensado varias veces en él, qué hará, cómo estará, habrá llorado mucho? ¿No ha venido lo antes posible a recogerlo? Y, sin embargo, ¿no ha pasado la mañana trabajando normalmente, disimulando su dolor, hablando con la gente, sonriendo? Pues su hijo ha hecho lo mismo.
No es raro que el niño llore más a medida que va creciendo. A los 5 meses estaba tranquilo en la guardería, y tranquilo en casa. A los 14 meses llora cada mañana porque no quiere ir, y pasa las tardes de muy mal humor. Por un lado, como dijimos, la repetición de las separaciones aumenta la angustia. Pero, sobre todo, el niño de 5 meses no puede sentarse, no puede hablar, no puede gatear… sus posibilidades de expresar la angustia son menores, pero eso no significa que esté menos angustiado.
A veces, este cambio es relativamente brusco. Un niño que parecía bien adaptado a la guardería de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o de verano. Creo que en estos casos influyen dos factores: por un lado, la relación con su madre ha mejorado mucho en esas semanas; ha sido tan feliz en su compañía que ahora la pérdida es más evidente. Por otro lado, los niños pequeños no comprenden muy bien eso de las vacaciones. Simplemente, se había acostumbrado a aceptar algo como inevitable, Mamá siempre se va a trabajar, y de pronto ve que no es inevitable. “Si la semana pasada se quedó conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.

Con quién dejaré a mi hijo
Si la madre tiene que ausentarse, para ir a trabajar o simplemente para ir a comprar el pan, alguien tendrá que sustituirla (es muy peligroso dejar a un bebé o a un niño pequeño solo en una casa, aunque sea poco rato).
¿Qué características debería cumplir esa persona?
1.- Alguien que pueda dedicarle al niño tanto tiempo como le dedica la madre. Por supuesto que la madre no le dedica cada minuto de su tiempo: va al lavabo, habla por teléfono, prepara la comida… Pero cuando el bebé está despierto, pasa mucho rato mirándole a los ojos, diciéndole cosas, tocándole, cantándole… y también mucho rato saludándole desde lejos, diciéndole alguna cosa al pasar para mantener el contacto. Si el niño llora, la madre puede acudir en pocos minutos (a veces, en pocos segundos), y dejar cualquier otra cosa para tenerlo en brazos todo el tiempo que haga falta. La persona que la substituya, ¿tendrá tiempo material para hacer lo mismo?
2.- Alguien a quien el niño conozca. El padre es ideal, y la abuela (o el abuelo, que cada vez están más espabilados) u otros familiares también suelen serlo, si han tenido suficiente contacto previo con su hijo. Pero los niños no sienten “la llamada de la sangre”; si nunca ha visto a su abuela, es tan desconocida como cualquier otra persona.

miércoles, 30 de marzo de 2011

La primera papilla


Mi niña se hace "mayor", el lunes cumplió 5 meses y ese mismo dia se tomó su primera papilla, de cereales sin gluten. Echo la vista atrás y parece mentira que hace tan poquito estuviera aun dentro de mi, y me maravilla lo que ha ido avanzando en todo este tiempo; su primera sonrisa, sus primeras carcajadas... Recuerdo cuando aun no podia coger ningún objeto y ahora en cuanto nos ve con algo en las manos nos alza las suyas para que se lo demos, lo coge, lo mira, le "habla"...  todo es un mundo por descubrir para ella.
Aun no gatea pero poco a poco va adquiriendo la postura adecuada, y hace unos dias, al ponerla boca abajo consiguió darse la vuelta, usando su cabeza como contrapeso, graciosisima!
También intenta hablar, esta tratando de decir mamá, a veces le sale decir mam! y luego se te queda mirando como esperando a ver si lo ha hecho bien, creo que el dia que lo consiga me voy a poner a llorar...
Sabe reconocer perfectamente a los de la casa, de hecho extraña muchisimo a todos los demas, incluso se pone a llorar ultimamente en las reuniones familiares, sobretodo si hay mucha gente y bullicio. También hace poco ha "descubierto" a los gatos, y le encantan!, les rie, les intenta llamar la atención, y si se los acerco les coge del pelo... (huelga decir que los gatos no estan tan encantados con este descubrimiento, porque le tienen pánico).
Y ahora hemos dado otro pasito mas en su evolución: la papilla! Me hace mucha ilusión aunque a la vez siento cierta penita porque es el primer paso para que deje de ser un bebé, al final resultará que echo de menos la etapa de los biberones! pero aun le queda de eso, porque la leche le encanta y porque de momento solo tomara una vez al dia papilla.
Su primer contacto con el nuevo sabor fue muy gracioso, le puse un poco de papilla diluida en la leche, siguiendo las indicaciones de su pediatra, para que probara; ella se lanzo a chupar el bibe, como siempre y de pronto paro, puso una cara de "¿que es esto?" y volvió a comer. Después volvió a parar de nuevo, con la misma cara de extrañeza, paladeó un poco y siguió comiendo como si nada hubiera cambiado, bien! primera prueba superada, le ha gustado el sabor!
Como suponìa, no se terminó el biberón, asi que con lo que le sobró, decidi espesarselo con mas papilla y probar la experiencia definitiva: la cuchara!
Mientras la preparaba, Gala me miraba llena de curiosidad, fascinada, y cuando vió que le dirigia la cuchara fue toda una celebración: se puso a "gritarle" a la cuchara, la intentaba coger ella y abria la boca  (parecia un pajarillo en su nido, pidiendo comida a su mamá). Le metí la cuchara en la boca y trató de succionarla, al ver que era rigida puso cara de asco, la mordió un poco y no terminaba de entender que hacer con eso, le volqué la papilla en la boca y trato de tragarla, pero casi toda terminó fuera. Con unas cuantas cucharadas ya empezó a entender el proceso, y con la lengua chafaba la papilla contra el paladar y la tragaba sin demasiados problemas, si es que es mas lista esta niña! Le di unas cuantas cucharadas mas y cuando ya no abria la boca con tanta emoción lo dejamos y se echó una siesta la mar de agusto (con lo que le cuesta normalmente dormirse, se ve que con la barriga mas llena se duerme mejor!).
Al dia siguiente repetimos operación: un poco de papilla en el biberón, entonces puso la cara de sorpresa solo una vez, después ya se lo tomó la mar de contenta, está claro que le ha gustado! Con lo que sobró de nuevo se la espesé y a la experiencia con la cuchara: para mi sorpresa, no solo abria la boca si no que ya comia sin problemas, no mordia la cuchara, no intentaba "beberse" la papilla... si que aprende rapido! Como teniamos a papá con nosotras, le propuse que le diera él la papilla, si le hacia ilusión... entonces si que nos reimos! Papá no acertaba del todo a llevar la cuchara a la boca, Gala intentaba quitarsela por el camino... terminó mas llena de papilla en dos cucharadas... parece que mi niña ya sabe comer papillas, ahora papá tiene que aprender a darselas.
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