Mi princesita se hace mayor...

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viernes, 26 de julio de 2013

Conversaciones con Gala



No me canso de repetirlo, mi peque crece y evoluciona a un ritmo de vértigo, y para cuando te quieres dar cuenta, tu bebé ha pasado de gatear a correr, de chapurrear frases con lengua de trapo a construir frases y ahora a mantener conversaciones, de lo más divertidas a veces!
Estamos en una fase genial, Gala es una niña super curiosa, todo lo quiere saber, pregunta sin parar y sobre todo razona, de una manera increible, todo lo que le sucede, lo que ve a su alrededor y sobre todo cuestiona, lo que le dicen, algo que está genial, porque empieza a formar sus propios criterios de las cosas, basandose en sus experiencias previas.
Aunque yo soy su referencia, ya que suele preguntarme a mi, o a papá, incluso cuando algún otro familiar le dice algo que no le cuadra, viene a consultarme a ver que opino yo al respecto, aun asi, también cuestiona a veces lo que yo le digo, si no le encaja en sus esquemas de entender el mundo.
Aqui dejo constancia de algunas conversaciones que hemos tenido, seguro que habrá muchas mas y las que me dejo por ahi...
A ver que os parecen nuestras charlas! :

En el parque, el viento movia las ramas y hojas de los árboles:
- Mira cariño!, los árboles se están moviendo, ¿has visto que bonito?
- "Si mamá, están bailando!"
- Mi vida, están hablando, si te quedas quieta y escuchas con atención, oiras como los arboles te hablan...
- "No mamá, no están hablando, solo es el viento"

Un dia cualquiera en un momento cualquiera que se sienta amorosa (suele pasar cada dia, sobre todo por la noche, cuando la pongo a dormir)
- "Mamá, ¿sabes una cosa?
- ¿Qué?
- "Te quierooooo"

Una noche, juntas en la mecedora, mientras la dormia. Hacia mucho calor, y yo me quité la camiseta.
- "Mamá, ¿que es eso naranja?"
- Un sujetador mi amor.
- "¿Y para que sirve?"
- Para sujetar mis pechos.
- "Me gustan tus pechos mamá, son muy bonitos"
- Gracias cariño
- "Para que sirven los pechos mamá?"
- Para dar leche cuando tienes un cachorro.
- "Mmm eso está bien, pero yo prefiero juguetes"


Intentando comer, conversación con Gala:
- "Mamá, bájame (de la trona), ya he terminado!"
- Cariño, te bajaré cuando termine yo de comer, ¿vale?
- "Mamá por favor, bájame, ya no quiero más"
- Pues quédate ahí tranquilita, mientras mamá termina de comer y luego te bajo.
- "Mamá, bájame, por favor. ¿Has terminado ya?"
- No cariño, aún tengo comida en el plato, cuando termine te bajo.
- "Mamá, ¿has terminado ya? ya no quiero mas, bájame"
- Cariño, ya te lo he dicho, te bajaré cuando termine, por favor, déjame comer tranquila.
- "Mamá, ¿quieres jugar conmigo?. Bájame por favor, ¿has terminado?
- Mi amor, por favor, déjame comer, ya te lo he explicado...
- "Mamá, tengo caca, bájame para ir al orinal"
- Cariño, te lo estás inventando para que te baje, ¿verdad? tu sabes que eso no se hace...
- "Mamá si no me bajas me lo haré encima!, esto no es justo, estás cambiando las reglas!"


Cada vez me doy mas cuenta, de que la crianza que está recibiendo mi niña, con tanto amor, respeto, empatía... el haber estado conmigo desde que nació y no haber tenido guarderías, canguros... es un regalo, para las dos. Pero también ha forjado en ella una gran autoestima, seguridad en si misma, en sus capacidades y decisiones y el sentirse profundamente amada la hace ser una persona que también transmite ese amor.
Ahora es una niña cariñosa, siempre quiere un abrazo, un beso o unos mimitos. Ella responde con lo que se le da, a menudo me dice cosas como estas:


- "Mamá, eres un encanto"
- "Mamá eres un genio"
- "Eres mi mamá..." (con enrome dulzura)
- "Mamá, vamos las dos juntitas"

Poco a poco se va enfrentando a sus miedos, superando sus propios limites, siempre echando la vista atras para ver si sigo ahi, apoyandola y sintiendome orgullosa de ella, porque esa es su fuerza, la clave de su seguridad. Cuando hace un logro, viene corriendo a mostrarmelo, orgullosa de si misma, sabiendo que yo también lo estaré.
La maternidad es un camino lleno de dudas, incertidumbres y miedos, pero también de recompensas incalculables, que te llenan el alma y el corazón.
Gracias Gala, por permitirme ser tu mamá.

domingo, 27 de febrero de 2011

Mi yayo

Querida Gala:

Hoy quiero contarte como era una de las personas que mas han marcado mi vida y a la que, por circunstancias de la vida,  tu no podrás llegar a conocer: mi yayo, que para ti habria sido tu bisabuelo.
Mi yayo era un hombre de los de antes, de los de "ganarse el pan" con la fuerza de sus manos y el sudor de su frente, de los que trabajan donde fuera necesario y todas las horas que le pidieran para sacar adelante a su familia. Mi yayo tuvo que dejar su tierra natal, pero era una persona de mente abierta y supo amar tanto su nuevo hogar, que nadie habría sabido que no era de aqui. Mi yayo era una persona amable, que siempre tenia una sonrisa en los labios para cualquiera, un saludo para el conocido, una ayuda para los vecinos... una palabra de aliento para quien viera triste. Mi yayo era un "señor", de los pies a la cabeza, un hombre humilde pero al que todo el mundo trataba con respeto y admiración, porque habia sabido ganarselo.
Mi yayo era una de las pocas personas, que cuando decia que a el le gustaban los documentales, lo decia de verdad, yo aprendí a apreciarlos viendolos con el, escuchando sus sabias palabras sobre que "la naturaleza es asi, no hay animales buenos ni malos, todos intentan sobrevivir, y aunque te de mucha pena es el ciclo de la vida".
Mi yayo siempre tenia "5 duros" en el bolsillo, para que te compres unas "chuches" o bien "20 duros" para un "mantecao" (que es como el llamaba a los helados, nunca hubo forma de convencerle de que no se llamaban asi)
Mi yayo te llevaba a dar un paseo, porque "caminar es bueno y a los niños les tiene que dar el sol", y por el camino te escuchaba, atentamente, pero no como los que hacen que oyen, sino fascinado, como si lo que tu tuvieras que decir fuera lo mas importante del mundo; y si por el camino encontramos "moras" pues "coge unas cuantas que verás que contenta se pondrá tu madre al ver que nos hemos acordado de ella"; eso si, las mas grandes siempre me las daba para que me las comiera yo por el camino, o sea que esas no llegaban a su destino.
Mi yayo amaba a los animales, como todas las personas de buen corazón, que entienden la nobleza que hay en ellos; pero los amaba de verdad, entendiendo que un perro no debe vivir en un piso y que un ave solo es feliz en su jaula si es domestica y ha nacido para ello. Tenia un periquito, al que le enseñó a bañarse bajo el agua del grifo y no se quien era mas feliz, si el ave o el; cuando iba a de visita, siempre me decia: "dile cositas, verás que contento se pone de que le hables, igual que a mi, le gusta escucharte".
Mi yayo me llevaba a darle "besas" a las palomas del parque y hacia que extendiera mis temblorosas manos hacia ellas, para que vinieran confiadas a comer y el me sonreia y me decia "no tengas miedo, no van a hacerte daño, quieren la comida que les das y te lo van a agradecer mucho".
Mi yayo era una persona que sabia aprender de sus errores y entendia que "rectificar es de sabios" y asi, era capaz de no juzgar los fallos, sino alentar a corregirlos y premiar el acierto. Siempre tenia una palabra de afecto para mi, siempre estaba dispuesto a escuchar lo que tenia que decir, a consolarme si tenia una pena, a compartir mi alegria... Siempre me decia que me queria mucho, porque yo "era su pubilla". Mi yayo decia aquello de "te quiero mas que el mundo entero y parte del extranjero" y yo siempre caia y le respondia que el extranjero era parte del mundo...
Pero mi yayo estaba muy enfermo, a pesar de que no queria que nadie lo viera, ni le compadeciera por ello. Mi yayo, cuando era jovencito, habia fumado tabaco... y eso le habia puesto malito, porque le habia dañado su enorme corazón. Nunca queria dejar ver que se sentia mal, solo queria compartir sus buenos momentos. Mi yayo tuvo que ir muchas veces al hospital y yo siempre iba a verlo cuando salia y el siempre me decia: "¿me das un beso?", y yo se lo daba y respondia "¡ya estoy curado!".
Mi yayo, me dijo las palabras que nunca olvidare: "tu sabes que el yayo te quiere mucho; el yayo esta malito por fumar, ahora ya no fuma, pero antes si lo hacia y mucho; prometeme que tu nunca fumaras"; y nunca lo hice hija mia, y puede que esa promesa haya sido mucho mas grande de lo que el pudiera imaginar, pero yo nunca la incumpliré.
Mi yayo, nos dejó hace ya muchos años, porque su corazón, cansado de repartir tanto amor por el mundo y gastado por su enfermedad, se paró finalmente. Me habria gustado tanto que lo conocieras, se que el te habria querido muchisimo y le habria hecho inmensamente feliz tenerte en su vida. Pero como no va a poder ser, te dejo esta carta, para que sepas como era, esa persona que fue tan importante para tu mama y aunque sea asi, puedas conocer un poquito... a mi yayo.
Con amor,
Mamá.

jueves, 17 de febrero de 2011

El instinto de protección en las reuniones sociales...

Siempre he oido que la maternidad te cambia... pero empiezo a pensar que mas que cambiarte, realza algunos rasgos de tu caracter y hace aflorar algunas facetas que desconocias de ti, puesto que no habian sido necesarias.
Yo siempre he sido una persona muy protectora y tenia un gran "instinto maternal", deseoso de dar amor y cuidados. Ahora que soy madre, estos instintos han ido en aumento y a veces entran en conflicto en las reuniones sociales.

Desde que un bebé  llega a mundo, no lo hace solo para sus papás; tambien están sus tios, sus abuelos, bisabuelos, familiares de los padres, amigos, amigos de los familiares... hay un sinfín de personas que empiezan a rodear a ese nuevo ser, pequeño e indefenso, pretendiendo darle su amor y queriendo "disfrutar" de él. Empezando en el hospital, tras el parto, donde un aluvión de familiares y amigos se disputan poder coger al bebe, verle la carita y opinar sobre sus necesidades.
Como decía yo siempre he sido muy protectora y ante esta situación, empezaron a activarse las alarmas: que se le pudiera caer a alguien, que la asustaran los desconocidos, que le pasaran virus o bacterias, que la hicieran vomitar si habia comido (cosa que pasaba muy a menudo), que no la dejaran dormir si tenia sueño...
A pesar de que trataba de ser amable con los presentes y permití que cogieran a mi hija, no podia estar tranquila y claro, eso se me veia en la cara... con lo que algunas personas se sintieron ofendidas.

Después, ya en casa, mas tranquilos y relajados, conociendo mas al bebé y sus necesidades, tomé la decisión de controlar lo máximo posible la situación. Si estaba durmiendo no dejaba que la cogieran, tampoco si acababa de comer y trataba de hacerles entender que no hicieran tanto ruido en caso de que estuvieran de visita mientras dormia (aunque por suerte cuando cogia bien el sueño no la despertaba nada). Entonces las malas caras las ponian las visitas, que no entendian "porque no podian coger a la nena si habian venido a verla", que "a ver si se despierta que le quiero ver los ojos" y que si "los bebés tienen que aprender a dormir con ruido". Digo yo, si has venido a verla, pues la miras, si duerme pues te aguantas y ¿acaso tu te pones a dormir en mitad de una fiesta? porque a ver si lo entienden, un bebé no es un "Nenuco", que lo coges y lo sueltas y no pasa nada; es un ser indefenso por completo, que necesita principalmente tranquilidad, dormir y comer, no ir de mano en mano... pero parece que todo el mundo piensa en sus propias necesidades y deseos y no en los del bebé... un poco triste la verdad. Porque resulta que si no les dejas hacer lo que quieren, eres una "exagerada", es porque "eres primeriza" y "al bebé no le pasa nada"... o sea que eres una borde antisocial por querer proteger a tu hija.  En lo que si caí, precisamente por ser "primeriza" es en intentar paliar un poco la situación, porque encima, tonta de mi, me sabía mal que la gente se enfadara, a fin de cuentas también eran su familia... asi que siempre que se pudiera, trataba de que la cogieran un ratito las visitas de turno, de nuevo actuando contra mi sentido común en muchos casos y tratando de "apagar" un poco mi instinto de protección. Cuando ibamos de visita a casa de alguien, o venian a mi casa, intentaba que la pudieran coger un ratito,  pero no era bastante... entonces se enfadaban porque "tal o cual la ha cogido mas veces", "porque menganito tiene mas fotos con ella" o "porque no se la dejas coger a la niña para que se haga una foto" o peor aun, la cogian sin permiso con mi consiguiente y creo que bastante logico enfado....

Ahora mi nenita tiene 3 meses y medio, y como es mas grande hay muchos mas momentos en los que está despierta, y como las tomas son más espaciadas, no acaba de comer en casi todo momento... asi que hay mas posibilidades de que la cojan en brazos sin que vomite y demas... pero entonces empieza a entrar en juego otra variable: ella se da cuenta de quien la coge y no siempre le gusta la experiencia. Como reconoce y diferencia perfectamente a sus papás, cuando viene gente extraña pues eso, los extraña. Hay gente que le cae mejor y les rie, a otros se les pone a llorar y a veces simplemente los mira seria y no llora si estamos nosotros cerca.  A menudo tengo que ver como mi hija me busca con la mirada, desde los brazos de "la visita de turno", con cara de "no se quien es ni porque me coge" y yo tengo que aguantar, poniendo buena cara y tratando de entretenerla para que no le llore... Esto es algo que puedo aceptar, al menos un ratito, porque creo que también es conveniente para ella socializar con otras personas, aunque tambien hay que comprender, que si a nosotros nos cogiera un desconocido, tampoco nos gustaria, pero bueno, eso parece que poca gente lo entiende, es mucho mas común que lo que no entiendan es porque no me gusta que la cojan... lo que de nuevo me convierte en una "exagerada", o una borde antisocial...

Pero hay una cosa con la que no he podido nunca y sigo sin poder:  la gente que viene de visita o va a la misma casa sin avisarte de que estan enfermos... Eso es algo que me supera... realmente no puedo entender tan poca sensiblidad con un ser tan pequeño y tan indefenso. Siempre me ha parecido una falta de educación, incluso para los adultos, porque a nadie le apetece enfermarse y no cuesta nada avisar, pero con un bebé tan pequeño, para el que cualquier virus puede ser muy peligroso, que lo que para un adulto es un simple resfriado para un bebé puede ser una bronquitis... Ya me ha pasado en dos ocasiones, y en ambos casos termine pasando como pude el rato, aguantando la situación con la mejor cara de la que fuí capaz de poner y tratando de alejar a mi hija lo mas posible de las personas afectadas... Pero en ambos casos, la bebita se pasó los 3 dias posterirores vomitando mocos. Por suerte, tiene buenas defensas y no le ha llegado ni a subir la fiebre, pero podria no haber sido asi. Encima tengo que lidiar con que la gente, de nuevo no se ponga en mi lugar, aunque yo si me ponga en el de ellos, porque resulta que se enfadan o se ofenden, y hasta he tenido que escuchar cosas como que "cuando vaya a la guarderia o al colegio tambien se enfermará". A ver, claro que se puede enfermar, tambien puede coger un virus por el aire, mala suerte! pero no la meteré en una habitación cerrada y con calefacción sabiendo positivamente que hay virus en el aire... para cuando vaya a la guarderia o al colegio tendra al menos 2 o 3 años! ahora tiene meses... en fin, como siempre debo de ser una "exgerada" o sera por ser "primeriza", como si cuando tienes mas hijos ya no te importe lo que les pase...

Pero creo que hasta aqui llego. Después de luchar contra mis instintos protectores, de dejar que cogieran a mi niña cuando no me parecia bien, de aguantar virus ajenos sin decir nada... ¿resulta que tengo que aguantar sus malas caras, sus comentarios ofensivos y que sean ellos los que se enfadan? Me siento bastante decepcionada la verdad, porque la mayoria de las situaciones las ha provocado familia cercana,  pero creo que es una lección que tenia que aprender. Ser madre significa anteponer las necesidades de tu bebé a las tuyas propias, asi que ¿porque han de ser diferentes los familiares? Acaso sus deseos van a estar por delante del bienestar de mi hija? eso si que no!  A partir de ahora voy a pensar en lo que realmente creo mejor para ella, en su protección y cuidado y al que no le guste, pues que no venga a verla, total, haga lo que haga se van a enfadar por algo...
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